¿Cómo sé que siento amor por ti?


Miro el techo y me encuentro nuevamente sola, me haces falta aquí, en mi cama, en mis abrazos, en mis labios. Me levanto, miro el espejo, estoy hecha un desastre. Miro la palma de mi mano intentando encontrar algún recuerdo, y no me figuro más que tu mano postrada sobre la mía, y no logro que mis ojos repriman unas cuantas gotas de nostalgia. Mi palma vuelve a llenarse, pero no con tu mano, se llena de tornados y avalanchas. Te pierdo. Te perderé. Te he perdido. 
Se muy bien los momentos en los que te pierdo. Te pierdo cuando tus ojos sugieren un: “¿Tienes algo más que hacer?” o “Estoy muy ocupado” sacudiendo tus brazos mirando largamente tu reloj que indican un “se me hace tarde”. Te pierdo en ese momento, o más bien, me doy cuenta que nunca te he tenido. Te pierdo cuando me imagino caminando a tu lado sobre la acera, yo buscando tu mano, tu retirándola porque te sientes incomodo. No sentimos lo mismo. Se que te he perdido cuando digo: "En verdad te quiero". Justo a la mitad, cuando hacemos el amor y callamos, o hacemos ruido, es igual. Igual tu no tienes mas remedio que responder "Yo también". La única verdad es que no hay mas que una respuesta forzada y un vacío por dentro por que siempre he entendido.
Te pierdo cuando me da miedo preguntar si me quieres, porque temo una respuesta inminente que acorta el tiempo contigo.
Te pierdo constantemente y no puedo evitarlo.
 Te pierdo porque nunca te he tenido y me es imposible encontrarte cuando nunca has estado. Te pierdo y duele, pero no podría jamás culparte por nada, lo único que has hecho es ser tú. Yo he aceptado saborear de un sorbo la miel que desprende tu personalidad misteriosa. Y me he vuelto una adicta a la deriva. Buscando explicaciones donde no las puedo encontrar. Y me aplasto la cabeza achacándome un millón de razones por las cuales no me puedes querer. Y mi cabeza se debate descifrando criptogramas, intentando entender por qué prefieres ignorar lo que he guardado para ti. Me debate la cabeza, se fatiga y cansa, quisiera ser el nombre del que tus labios anhelan llenarse. Pero de inmediato reflexiono lánguidamente, que nadie puede perderse de algo que nunca ha deseado. Soy la única que te desea desde aquí.
 Dicen que el amor es luz, y yo me desbordo. Pero mi pecho está herido, en ocasiones siento como la luz se escapa de mi centro.
 Mí corazón se enciende cada vez que te pienso, pero tú no puedes apreciarlo, estas más ocupado intentando ocultar la desgracia de tu propia fuga.


Ha llegado la hora de dormir como siempre. Primero es difícil levantarse y después es una tortura tener que ir a dormir. Algunos sollozos se me escapan cuando apago las luces, la penumbra me absorbe y nunca se sabe cuando me tomara desprevenida. Es increíble como podemos generar tanto miedo a la oscuridad. Todo aquello que desconocemos nos arrebata el control. Todo lo que no podemos ver venir genera incertidumbre. Yo por lo menos no resisto la idea de quedarme a solas en la oscuridad, sin saber que podrá pasar a la mitad de la noche, o a la mitad de mis sentimientos…

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