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¿Puedo estrujar su tiempo?

Es abril y está caliente. Mi corazón se acelera y desacelera en un momento rítmico .
Mis labios se entreabren y mi lengua repasa las comisuras como gata hambrienta. Puedo sentir el leve cosquilleo que mis hormonas traman como si en mi sentir hubiera un enigma. Aún no te conozco y ya me imaginé aprendiendo de tus deseos más oscuros. Tienes los ojos tan claros que quisiera inaugurar en ellos una ventana, una que me deje ser libre para entrar cuando quiera bailando.
Estas como para soñarte y beberte a diario, como para dejar que me arranques con la mirada los tirantes delgados e inseguros que mi vestido porta, estas como para decirte todas mis verdades y así desnudarme frente a ti sin dejar que me toques si quiera, estas como para juguetear contigo y después balancearme tomando tu cabello entre mis dedos.
Aún no escucho tu voz y ya imaginé las formas en que puedo acercarme para cantar en tu oído, en la seducción de mujer que susurra "vamos a dormir" o "se hace tarde" o "estoy muy mojada". También ya he imaginado las veces en que podría repasar mi nariz sobre tu cuello y conseguir que exclames "puedes pasar tu lengua sobre esta parte".
Incluso mis piernas se mueven inquietas como si quisieran indicarte el camino hacia mi propia perdición . No tienes idea del como antes te anhelaba y ahora te conviertes en realidad. Tanto que me dan ganas de dormir tres días y despertar justo en el momento en que mi rostro se acerque a tu mejilla para saludarte, tanto, que me dan ganas de acostarme junto a ti en la noche para no dormir y sólo contemplarte sin perder detalle, me dan ganas también de serte fiel por siempre y nunca dudar cuando regreses a casa retrasado, de escribirte una carta de amor e imaginar como curvas tu mirada para formar un gesto adorable. Pero eso tu no lo sabes, sólo vas por ahí compartiendo sonrisas, vas por ahí derritiendo corazones y engalanando con tu presencia. Como quisiera que me regalaras una flor y guardarla entre mi poesía, para encerrar entre versos los vuelcos que se forman en el estómago como las adolescentes enamoradas. Quisiera sonreírte de forma simple y que mi risa sea tu himno. Quisiera contarte mis despechos y llorar en tu regazo, que me confíes tus alegrías y viajemos juntos sobre nuestras carcajadas. Que en verano pases por mi y conozcas las bromas que hace mi padre, además de las burlas crueles que mis hermanas me dirigen cuando soy torpe. Quisiera que te enamoraras de los disparates que a veces digo y de las historias que cuento en mi cabeza, las que son repetitivas hasta que se convierten en relato. De mis miedos de noche y los ruidos que a veces hago cuando estoy cansada. Pero no. Yo sé que aún no es posible.
Por ahora me conformo con poder enseñarte esto un día, cuando logre enamorarte y sea tiempo. Cuando compartamos mucho más que besos, cuando nuestras almas sepan el camino y entiendan como tocarse sin lastimar sus tersas y frágiles membranas.
Entonces, hasta ese día.

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