Lo miré dormir

Lo miro dormir, y no queda un ápice de duda de que esta impasible.
Lo miro dormir, con miedo a que sus parpados se levanten y me acusen de perturbar su orden.
Estoy recostada junto a él, pensando en que quisiera verlo siempre así.
Tranquilo, quieto, desnudo, joven, engreído.
Lo miro sin querer verlo, en realidad quisiera huir.
El miedo me inunda nuevamente, estoy segura que en cuanto sus ojos me vean percibirán la inquietud que ahora me alberga.
Un pensamiento trémulo lo recorre, hace una mueca como si fuera un bebe.
Es adorable que confíe tan fácil en una completa extraña.
Aunque mi rostro delate inocencia, no soy más que la encarnación de una mujer madura.
Mientras el duerme no lo sabe, por eso me siento culpable.
Es por ello que evito moverme un centímetro, la guerra será perdida cuando él despierte. Se burlaría de mí como acostumbra si descubriera los esfuerzos que hago porque no abra los ojos, aunque en realidad no sé si simula o realmente esta dormido, es difícil de averiguar, pues hace muecas extrañas mientras duerme.
Tiene los poros impecables, y su rostro lo delata como alguien de carácter neutro, aunque en realidad, es la persona más fría que conozco. Esta dormido de lado, y tiene uno de sus brazos (el que esta libre) atravesado sobre mi cuerpo. Mientras tanto lo observo aún curiosa. Quiero tener esta imagen mental por mucho tiempo, son pocas las veces en que puedo tenerlo junto a mí de esta manera. Un vacío me estremece en un fugaz pensamiento, he olvidado la última vez en que alguien me despertó con un beso sincero.
De pronto vuelve a hacer una mueca, pero esta vez una parecida a la incomodidad, como si quisiera evitar el tiempo, saltarselo, estar sólo de nuevo en su cama. O tal vez el no piensa eso, no lo se. Son pesquisas maniacas mias,  tan maniacas y calculadas que en este mismo instante quisiera ronronear como felino acorralado que sólo busca el calor de su amo para refugiarse un instante de su propia soledad.
















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