Arrepentimiento

Ojala la nostalgia pudiera palparse para que pudieses verla en la manera en que se me interna.
Si de mi imaginario pudiera extraer toda esta nostalgia te aseguro que te la daría, así podrías ver lo aforme que es, y LO RUIN que se vuelve conforme la hago crecer en mi mente.
Es un escondrijo de emociones que no te hago saber, y que crecen letra con letra hasta que terminan materializándose en esta maraña de poesías. Solo quisiera verte, mirarte a los ojos y hacerte saber cuánto te quiero y te quise, y que si no quise luchar más allá fue porque creí que lo mejor para mí misma era alejarme de ti. Verte un día era precipitar al arcoíris hacia los días nebulosos. El puente de colores solo era efímero, pues parecía que debía después de pagar con días grises y míseros. Escribo esto con lágrimas en los ojos, y sin siquiera terminar de leer uno de mis capítulos favoritos sobre teoría democrática.
Para mí ahora es más importante entender el por qué los escritores del realismo mágico se empeñan en describir el amor, yo que creo que no puedes darle nombre a lo inexplicable. Tu solo sabes en el imaginario que mis labios trazan cuando buscan deletrear tu nombre, pero parece que mi invocación no basta cuando recurro a estos andares tan bajos de relatar lo que sentía y siento por ti. Hablo siempre en presente y pasado, porque tú nunca estas el tiempo suficiente, puedo buscarte en el presente e intentar tocar tu persona por entero, pero después te conviertes en un verbo mal conjugado el cual no me es posible pronunciar, porque siempre está ahí para lastimarme.
 Y cruzo palabras contigo, y cruzo miradas como si fueras solo un extraño. Aunque en realidad eso es lo que eres, un extraño que ha robado mis suspiros, ni siquiera estoy segura de conocerte por completo, solo conozco este sentimiento recurrente que me orilla a escribir más de 10 líneas en honor a tu nombre y a tu cuerpo. Eres mi inspiración más grande. Ahora estoy a unos días de recibir un premio, un premio que puedo recibir gracias a la inspiración que me arrojabas, solo con sentarte lejos y hacerme adivinar cuales eran tus posturas más sonrientes y alegres.
Ojala pudieses sentir esta maraña de nostalgia que me empuja con su última letra y me obliga a perturbar esta hoja en blanco. Eso es lo que haces tú, perturbar y luego marcharte cuando ya no encuentras más satisfacción egoísta.
Si supieras que toda esta simulación siempre ha sido por ti, solo quisiera que me rompas el corazón una vez más y destruyas toda esperanza. Si me he enamorado de ti es porque pensé que eras la única persona que realmente me conocía por lo que era y no por lo que aparentaba, pero si no ha sido así quizá he estado equivocada y por tanto debo dejar tu nombre en el fondo de mis imaginarios cuentos que permean intentando salir en forma de literatura o en cualquier forma que se le asemeje.
Júzgame si quieres por esta alocada carta, ya mil veces has roto mi orgullo y lo haz sacrificado en lugar del tuyo. ¿Qué más da si pierdo la dignidad? Al menos fui valiente en decirte lo sentía, y es más admirable arriesgarse aunque se pierda, porque de estas derrotas es después de donde vienen las más valiosas lecciones. Me toca a mí por tanto estar desde este lado y observar como mueren como margaritas deshojadas las ilusiones que había depositado en el lugar donde quería que colocáramos nuestro jardín. En su lugar quedaran los capullos sin nacer y no estoy segura si vuelva a entender o a escribir acerca de esta montaña sin final a la que hacen llamar… amor.

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