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Se siente en Blanco ....

Este cuento lo hice con mucho amor para una persona que quise mucho, mereció ser mención honorifica en un concurso de la Revista Punto de Partida por la UNAM. Aún así no pudo ser publicado, así que se los comparto, ojala ustedes logren apreciarlo como yo cada vez que lo leo y me siento orgullosa de haberlo escrito y de haber sentido lo que sentí.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Hoy te veré nuevamente y no es que acepte gustosa nuestro encuentro, mi conciencia me dice que no, pero mi cuerpo anhela ser llenado, saciado, perturbado… ¿Quién no termina convirtiéndose en esclavo de sus sensaciones y deseos? Cada vez que recorres mi cuerpo, cada vez que lo tocas, cada vez que haces el intento te encuentro contemplando con tus ojos de artista, las sensaciones se activan y mi cuerpo se estremece cuando las caricias florecen sobre mi piel. Todo en una explosión repentina que da génesis a un puñado de estrellas …
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¿Puedo estrujar su tiempo?

Es abril y está caliente. Mi corazón se acelera y desacelera en un momento rítmico .
Mis labios se entreabren y mi lengua repasa las comisuras como gata hambrienta. Puedo sentir el leve cosquilleo que mis hormonas traman como si en mi sentir hubiera un enigma. Aún no te conozco y ya me imaginé aprendiendo de tus deseos más oscuros. Tienes los ojos tan claros que quisiera inaugurar en ellos una ventana, una que me deje ser libre para entrar cuando quiera bailando.
Estas como para soñarte y beberte a diario, como para dejar que me arranques con la mirada los tirantes delgados e inseguros que mi vestido porta, estas como para decirte todas mis verdades y así desnudarme frente a ti sin dejar que me toques si quiera, estas como para juguetear contigo y después balancearme tomando tu cabello entre mis dedos.
Aún no escucho tu voz y ya imaginé las formas en que puedo acercarme para cantar en tu oído, en la seducción de mujer que susurra "vamos a dormir" o "se hace tarde" o &…

¿Cómo sé que siento amor por ti?

Miro el techo y me encuentro nuevamente sola, me haces falta aquí, en mi cama, en mis abrazos, en mis labios. Me levanto, miro el espejo, estoy hecha un desastre. Miro la palma de mi mano intentando encontrar algún recuerdo, y no me figuro más que tu mano postrada sobre la mía, y no logro que mis ojos repriman unas cuantas gotas de nostalgia. Mi palma vuelve a llenarse, pero no con tu mano, se llena de tornados y avalanchas. Te pierdo. Te perderé. Te he perdido. Se muy bien los momentos en los que te pierdo. Te pierdo cuando tus ojos sugieren un: “¿Tienes algo más que hacer?” o “Estoy muy ocupado” sacudiendo tus brazos mirando largamente tu reloj que indican un “se me hace tarde”. Te pierdo en ese momento, o más bien, me doy cuenta que nunca te he tenido. Te pierdo cuando me imagino caminando a tu lado sobre la acera, yo buscando tu mano, tu retirándola porque te sientes incomodo. No sentimos lo mismo. Se que te he perdido cuando digo: "En verdad te quiero". Justo a la mitad,…

Me acuerdo

Author - Fátima R. Arroyo ---Tomé la idea de Jesús Carmona-Robles ( https://lechedebruja.blogspot.mx ) quien a su vez tomó la idea de Joe Brainard de su libro “Me acuerdo” o “I remember”
Me acuerdo de la casa de madera que mis padres me compraron en el “Día de reyes”, sólo porque lo vi en una película americana. Me acuerdo del gato que mi hermana estampó contra la pared cuando estaba jugando con él, esto porque odiaba a los gatos (en especial los recien nacidos). Me acuerdo que mí madre no podría dormir porque nuestra casa estaba hipotecada. Recuerdo cuando me gustaba Víctor en la primaria y él me ignoraba. Me acuerdo a Víctor a sus 21 años enamorado de mí y yo no sentir nada ya. Recuerdo mi primer beso y la primera vez que me casaron con Victor en una “kermesse” del colegio. Me acuerdo decir groserías en el colegio y no caerle bien a mis amigas. Me acuerdo que Víctor me llamo “marimacha” cuando teníamos 8 años, sólo porque “decía muchas groserías”. Me acuerdo estar feliz de que me saca…

Ahora que estás conmigo

¡Hola a todos! Esto lo escribí cuando estaba muy enamorada (¿Cuándo no lo estoy?), muy cerca del 14 de febrero del 2015. Me recuerda lo bonito que es tener sentimientos hacia alguien, se los quiero compartir porque el amor es un milagro que a diferencia de los milagros normales, este puede repetirse muchas veces. Enamorarse es el sentimiento más tierno que pueda existir, porque es incondicional y porque genera felicidad. ¡Como quisiera volver a sentir esa risa tonta y espontanea! Ojala les guste, saludos.  Autora; Fátima Romina Arroyo Vargas <3 __________________________________________________________________________ Ahora que estás conmigo, No quisiera olvidarte
o que te olvide o que nos olvidemos.
Es como si quisiera guardarte en un momento, o recordarte cada vez que te suspiro
Pongo una flor en nuestro altar Cuando las horas son insoportables sin ti, Arreglo los adornos cuando quisiera alcanzarte y no te alcanzó ,  Prendo las velas cuando tus labios están sobre los míos, Junto a un susur…

Luciernagas...

Este es un cuento que escribí para un concurso de literatura infantil. Aún así, aun me falta mucho por escribir como alguien profesional (fue por eso que no gane). Le echo ganas supongo, quería compartirlo en este blog. Ojalá les guste. Esta inspirado en mi infancia.

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Nadie imaginaria lo que una madre y una niña pueden esconder. Muchas veces pensamos que lo inusual supera la belleza de lo casual. Cuando es en realidad en lo cotidiano, donde se disfraza el misterio que guardan las cosas. La realidad debería superar a lo ideal. Lo realizable es lo palpable, sin embargo no se puede dejar de vivir sin un sueño… Así fue como le pasó a Tzintli, quien vivía sin ilusiones y en realidad estaba muy acostumbrada a lo cotidiano. A lo duro, a las desilusiones de la vida. Su madre, una pobre mujer que se desvivía trabajando para ofrecer una vida digna a su hija. T…

Reencuentro...

Ignorante de mí, él estaba ahí. Intacto, con ese bello caminar que lo distinguía. Era como si el paso del tiempo no lo hubiese atropellado. Su persona no estaba modificada. Sus ojos color miel, el cabello aterciopelado, su forma impecable de vestir… Con cada paso dejaba tras de sí un ápice de experiencia que la grande ciudad le había impreso. Su mirada era segura y no hablemos de su sonrisa. ¡Tan encantadora como siempre! Tenía una forma de moverse con estilo, demasiado inconfundible. Esa misma forma de caminar es la que me ha mantenido absorta en sus movimientos hasta este momento. Mientras seguía inmóvil contemplándolo, me percate de una sensación extraña que proyectaba. Era como si fuera una cápsula, sí una cápsula. Una de esas que olvidas tomar cuando estas enfermo. Una de esas que prescribe el médico cada doce u ocho horas. De tiempo prolongado, que sabes que son necesarias para sentirte bien. Sin embargo, tras la primera toma desaparecen los primeros síntomas, y es así que te olv…